domingo, 10 de julio de 2011

UNA LUCHA EN EL DESPERTAR. Juan Chía

Esta mañana me levante con ganas de escribir. En realidad no tenia una temática concreta en mi mente, solo dejarme llevar por impulsos, cuando se me apeteciese parar, hacerlo, y cuando se me apeteciese seguir pues continuar. Quizás cuando termine de escribir este texto, no haya conseguido plasmar nada lógico ni bello y estará totalmente vacío de contenido, pero en realidad si podré leerlo y contestarme a mi mismo, así soy, así pienso.
Cuando niño, me caracterizaba mucho mi timidez, costaba mucho sacarme algunas palabras, mis respuestas no utilizaban las cuerdas vocales casi nunca, se valían mas de subir los hombros y de gestos, casi siempre acompañado de un rojo en mis mejillas que mientras mas lo notaba mas resplandecía, ese rojo se lucia acompañado de un calor que iba en crescendo invadiendo mi rostro. Me viene también al recuerdo, que siempre cuando llegaba la noche al acostarme, me hacia acompañar por una defensa a la que etiquetaba con el nombre de miedo. Miedo a la oscuridad, miedo a los fantasmas, miedo a todo lo desconocido y lo que me amplificaba el miedo era, el miedo al miedo. Esos silencios cuando estaba acompañado de alguien, aunque en su momento sentía que me perjudicaban, me fueron de gran ayuda, ya que todo el tiempo que pasaba sin hablar, lo pasaba inconcientemente escuchando a los demás, “gran escuela por cierto para quien lo quiera comprobar” ya que a nadie le podía caer ninguna de mis palabras mal por que aunque eran escasas, eran palabras que habían almacenado mi mente como no dañinas ya que el escucharlas en otros me habían servido para comprobarlas como oyente.
A continuación con el paso de los años, que quizás es lo que mas se a echo notar en mí, ya que el niño tímido y miedoso, aunque no esta totalmente presente, si que se hace ver algunas veces. También pude comprobar que aunque escuchar a los demás me había sido de gran ayuda, había otro método mucho mejor y fue el de escucharme a mi mismo. Se que algunos pensaran que es un acto egoísta, pero para nada, ¿como podría yo responder a los demás si no conocía mis reacciones ni mi forma de actuar frente a ellos? Desde el momento en el que me puse a conocerme, fui encontrando cosas que no me gustaban nada, pero que no eran otra cosa que impulsos grabados en mi mente, así por motivos externos se había ido moldeando y así ejecutaba mis actos ante mi día a día.
Siempre me he refugiado un poco en la experiencia que me había dado el proponerme ser en la vida lo que deseaba. Yo siempre había querido ser músico y en mi casa solía fabricarme un escenario mental donde acompañaba en sus conciertos a artistas muy famosos, incluso por que ocultarlo, había veces que yo era el artista. Recuerdo cuando a las fiestas de mi pueblo, un bello pueblo blanco de paredes de cal de Sevilla, llamado Los Palacios y Villafranca, llegaban los Artistas contratados para las fiestas a hacer la prueba de sonido por la tarde antes de la actuación, y allí estaba yo con mi vieja bicicleta, fijamente viendo trabajar lo mismo a los artistas que a todas las personas que trabajaban con ellos, músicos, técnicos de sonido, de luces, etc… la verdad que me hacia sentir muy bien y aunque mis amigos no me querían acompañar ya que el acto les aburría bastante, yo allí estaba acompañado de mis bellos sueños mientras ellos preferían jugar al futbol cosa que nunca se me dio bien y cada uno tiene una ilusión distinta. Pero con el paso de los años, me vi buscando a un niño con bicicleta debajo de los escenarios mirando ya que ahora yo me encontraba arriba. Muchos de esos artistas intocables por entonces para mi, ahora se habían convertido en parte de mi vida, para ellos trabajaba, con ellos compartía buenos y malos momentos, virtudes y fallos intercambiábamos nuestros logros y errores, me había convertido en un músico de ellos y los acompañaba en sus giras de directo, pero mi sueño fue mas allá, de repente me convertí en el autor y compositor de las canciones que ellos con su gran arte exponían a sus fans. El tren de mis sueños en el que un día decidí montar, seguía dejando estaciones detrás a su paso y mi próxima parada fue la de Productor discográfico ya trabajando desde una oficina, en esos momentos ellos seguro que no podrían imaginar que quien los atendía, en un tiempo atrás, fue un niño que en una vieja bicicleta los iba a visitar en su paso por las fiestas del pueblo. Todo se debía a que me propuse disciplinar mi mente, ¿porque desaprovechar la oportunidad si había nacido con todo lo que hacia falta para ello? son muchas las criaturas que nacen con limitaciones para conseguir lo que quisieran.
La mente nos engaña día a día. Imagina que un día vas por una calle solitaria envuelto por la oscuridad de la noche, de repente oyes un ruido detrás de ti, este producido por cualquier objeto movido por el aire, pero tu mente te dice que alguien va tras de ti, no conforme con esto, a continuación te dice que ese alguien te quiere hacer daño y empiezas a correr, en tu carrera apresurada tropiezas, te caes, y te haces daño, en ese momento sigues con el terror de que quien te sigue se aproxima a ti y tu ya no puedes correr, estas caído y bastante dolido, cuando estas al limite del miedo tu mente te fastidia mas haciéndote escuchar alguien hablar y cuando levantas ya la cabeza te das cuenta que pasa por tu vera una bolsa de plástico arrastrada por el aire. Todo eso ha nacido de una mentira dictada por tu mente, así es casi todo en esta vida, solemos etiquetar todo sin observarlo con atención y la mayoría de veces se debe a que estamos constantemente buscando la fuente de todo lo que nos pasa, fuera de nosotros y como siempre se ha dicho, no busques tu enemigo fuera de ti porque lo llevas dentro.
Yo fumaba pero un día me propuse explicarle a mi mente de los beneficios que no eran ningunos y los perjuicios que conllevaba el fumar y la verdad, aunque llevaba muchos años fumando no podía ser mas fuerte la adicción al tabaco que mi “se acabo”. Yo mismo me hice una pregunta “que haría si alguien me ofrece un vaso con veneno? Y esta claro que si decido no beberme el veneno, no me explico por que si acepto fumar y desde ese momento se acabo para mí el tabaco, lo mismo me paso con el alcohol, que aunque nunca he sido un gran bebedor, pero si me tomaba mi copa cuando salía con los amigos, terminaba hablando cosas que al día siguiente me reprochaba ya que “la noche me confunde” y decidí no beber nunca mas ni un grado de alcohol. Cuando comencé mis andaduras en el mudo de la música, cada día comprobaba que era mucha la droga que se movía, pero decidí no probarla nunca, ya me bastaba por experiencia, con ver a los demás como se transformaban en algo que no era de mi agrado. Todo esto me sirvió para siempre ser yo, hay personas a las que le agrada mi compañía, hay personas que no, pero todos pueden comprobar quien y como soy.
Dentro de esta educación mental, hace unos años decidí ir corrigiendo todos mis fallos y aunque se que todos no va a ser una misión fácil, si puedo cambiar algunos, eso llevo a mi favor. No es tan difícil darte cuenta que todo pasa por algo que tu mismo has creado, cada causa tiene su efecto, es imposible que caigas al agua y salgas de ella sin mojarte, pues así es todo, piensa que si las cosas que haces son buenas, no van a tener otro resultado que no sea bueno, por eso, primero conócete bien y cuando lo tengas todo claro, decídete a cambiar los actos almacenados en ti que puedan crear malos resultados.
Bueno no os doy mas el tostón. Como dije al principio, he escrito por impulso, si a alguien se ve ofendido por algo de lo que e plasmado aquí, ruego que me perdone, espero que se lo tome todo bien. Un abrazo muy grande para todos y que siempre estéis envueltos de felicidad, si no es así, empieza a luchar por conseguirla.

Juan Chía

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