lunes, 14 de noviembre de 2011

UNA MEDITACION GUIADA

Una meditación guiada por Dzongsar Khyentse Rimpoché



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Voy a hablar un poco acerca de la meditación shamatha, y he pensado que sería bueno profundizar en la meditación a medida que avanzamos en ella y la realizamos.

La técnica es muy simple. Todos los grandes meditadores del pasado nos han aconsejado sentarse derecho cuando meditamos. Cuando nos sentamos con la espalda recta, hay un sentido de alerta, un sentido de importancia que produce la atmósfera adecuada. En esta instrucción particular de hoy, sugiero que no usemos un objeto externo, como una flor, sino que en su lugar vamos a seguir la tradición Theravada estándar de usar la respiración como el objeto. Así que nos concentramos en la respiración: nos limitamos a seguir la respiración dentro y fuera. Eso es todo. Nuestra mente se centra en la respiración, nuestra postura es recta, nuestros ojos están abiertos. Esa es la técnica esencial: básicamente no hacer nada.

Vamos a hacer esto por un tiempo. ..


(Breve sesión de meditación )

Nosotros simplemente nos sentamos derecho y observamos nuestra respiración. No estamos ocupados con las distracciones, con todos los pensamientos que ocupan nuestra mente. Simplemente nos sentamos, solos, por nosotros mismos, sin ninguna referencia. Nosotros, la respiración y la concentración. Eso es todo lo que tenemos.

(Breve sesión de meditación )

Así que nos sentamos, nos concentramos en la respiración, nada más. A continuación algunos pensamientos pueden venir, y cualquier número de distracciones: las cosas que de las que ayer hablaste, las películas que has visto la semana pasada, una conversación que acabas de tener, cosas que hay que hacer mañana, un pánico repentino: ¿he apagado el gas en la cocina esta mañana? Todo esto va a venir, y cuando lo hace, volver a la respiración. Este es el lema de la instrucción shamatha: volver otra vez. Cada vez nos damos cuenta de que nos hemos distraído, recordamos la instrucción y volvemos a la respiración.

Vamos a hacer esto por un rato…..




(Breve sesión de meditación )

Si tenemos ambiciones, incluso si nuestro objetivo es la iluminación, entonces no hay meditación, porque estamos pensando en ello, deseándolo, fantaseando, imaginando cosas. Eso no es la meditación. Por ello, una característica importante de la meditación shamatha es dejar ir cualquier objetivo y simplemente sentarse para permanecer sentado. Respiramos y expiramos, y simplemente lo observamos. Nada más.

No importa si nos iluminamos o no. No importa si nuestros amigos consiguen iluminarse más rápido. ¿ A quién le importa? Nosotros simplemente respiramos. Sólo nos sentamos derecho y observamos la respiración que va a dentro y fuera. Nada más. Dejamos de nuestras ambiciones. Esto incluye tratar de hacer una meditación shamatha perfecta. Debemos deshacernos incluso de eso. Sólo siéntate.

Lo hermoso de tener menos obsesiones y ambiciones, y sólo sentarse derecho y observar la respiración, es que nada nos molestará. Las cosas sólo nos molestan cuando tenemos un objetivo. Cuando tenemos un objetivo, nos obsesionamos. Tener un objetivo es desear ir a alguna parte. Pero sucede como cuando queremos ir a algún sitio y alguien a aparcado delante de nuestro coche y nos bloquea el paso. Si algo se interpone en el camino de nuestro objetivo, se convierte en una cosa terrible. Sin embargo, s i no tenemos un objetivo, no importa.

Los meditadores tienen a menudo una fuerte ambición de lograr algo con su meditación. Pero cuando los meditadores se distraen, pasan por todo tipo de infierno: pierden su confianza, se frustran, se culpan a sí mismos, condenan la técnica. Por esta razón, al menos durante los primeros momentos de meditación, no importa si nos estamos iluminando o no, no importa si el agua caliente está hirviendo en el caldero, no importa si el teléfono está sonando, y no importa si se trata de uno de nuestros amigos. Por unos momentos, las cosas no importan.


(Breve sesión de meditación)

Usted no tiene que meditar con la finalidad de alcanzar la iluminación. Si usted no está interesado en la iluminación, se puede practicar shamatha para ser natural, para no estar tan influido por las circunstancias. La mayoría de las veces no tenemos el control de nosotros mismos, nuestra mente está siempre atraída o distraída por algo: por nuestros enemigos, nuestros amantes, nuestros amigos, la esperanza, el miedo, los celos, el orgullo, el apego, la agresión. En otras palabras, todos estos objetos y estos fenómenos controlan nuestra mente. Tal vez lo podamos controlar por una fracción de segundo, pero cuando estamos en un estado emocional extremo, lo perdemos.

Dejar ir la ambición es un poco como la renuncia de la que hablan los budistas. El Buda renunció a su palacio, a su reina, a su hijo, y a sus padres, y salió en busca de la iluminación. Se puede decir que el Buda estaba tratando de disminuir su ambición. Al menos, él estaba tratando de ver la inutilidad de la misma, y la dejaba ir. Dejar ir es muy importante si quieres convertirte en un practicante de shamatha. Hacemos la meditación shamatha para que podamos alcanzar este poder de dejar ir.

La meditación es una de las raras ocasiones en que no estamos haciendo nada. De lo contrario, siempre estamos haciendo algo, siempre estamos pensando en algo, siempre estamos ocupados. Nos perdemos en millones de obsesiones y fijaciones. Pero al meditar, al no hacer nada, se ponen de manifiesto todas estas fijaciones. Los principiantes pueden sentir un poco de miedo con esto, pero poco a poco se ganará la confianza interna, y estas fijaciones automáticamente disminuirán. Los textos clásicos de instrucciones sobre la meditación dicen que nuestras obsesiones se desharán por sí solas igual que una serpiente se desenrolla por sí misma.


( Breve sesión de meditación )

Los pensamientos vienen y entonces tienes que volver a la respiración. Interpretar esto de forma a utomática como que "hay que parar los pensamientos", esto no es lo que quiero decir. No estoy diciendo que usted debe dejar de pensar. Todo lo que estoy diciendo es, concentrarse en la respiración. Cuando los pensamientos vienen, no hay que detenerlos, no aumentarlos, no alentarlos, no desalentarlos. Su trabajo es concentrarse en la respiración. Eso es todo. Detener los pensamientos no es su trabajo. Es importante comprender la diferencia: los pensamientos van a venir, todo lo que hay que hacer es solamente concentrarnos en la respiración. Eso es todo.



(Breve sesión de meditación)

El Señor Maitreya tenía un consejo muy bueno para la práctica de shamatha: Cuando estamos haciendo shamatha y la mente se distrae, es importante que recordemos el antídoto. El antídoto aquí es muy simple: volver a la respiración. A esto le llamamos "La aplicación del antídoto." Pero a veces se aplica el antídoto demasiado, de tal modo que puede causar tanto apatía como agitación. ¿Lo entiendes? Si se mantiene la aplicación del antídoto, antídoto, antídoto, antídoto, es como aplicar el antídoto cuando no hay veneno, se convierte en un problema.


(Breve sesión de meditación)


Hacer cortas sesiones de shamatha pero frecuentes. Me refiero especialmente a los principiantes. Si usted va a meditar durante quince minutos, empezar de nuevo, al menos treinta veces. Con el tiempo, podemos empezar a hacer sesiones más largas. Durante una sesión de quince minutos, podemos hacerlo quince veces con un descanso entre medio. Y cuando se toma un descanso, tomar un descanso real de caminar, ponerse de pie, hacer cualquier cosa. No se trata de permanecer allí meditando la mitad y no meditando la otra mitad. Después de un cierto tiempo, se puede practicar siete veces dentro de una sesión de quince minutos.

Mantener sesiones cortas es importante porque si fuerzas demasiado al principio, acabarás harto de la técnica. Somos seres humanos no nos gusta a aburrirnos. Nos gusta cambiar lo que comemos, nos gusta cambiar la ropa. Nos gusta el cambio.

Del mismo modo, el camino espiritual es un proceso largo, y necesitamos mucha paciencia. Necesitamos seguir el camino, así que mantenemos la meditación breve y precisa y frecuente. De esta manera desarrollamos hábitos fuertes. Más tarde se convierte en parte de nosotros. Es como el consumo de alcohol: cuando bebemos por primera vez salida, bebemos un poco, no bebemos dos o tres botellas al mismo tiempo. Si lo hiciéramos, nos íbamos enfermar tanto que nunca lo volveríamos a probar de nuevo. Así es que practicamos shamatha por un tiempo corto, pero muy a menudo. De esta forma nos habituamos. Esto es necesario. Shamatha debe formar parte de nuestra vida.
Y durante los períodos fuera de las sesiones, también, si es posible, recuerde que usted está respirando. Siempre nos olvidamos de que estamos respirando.

Asimismo, no se debería limitar la meditación únicamente a la sesión de la mañana o sólo en la noche: se debería hacer en cualquier momento, todo el tiempo. El tiempo de práctica es siempre ahora, nunca es en el futuro. Nunca deje de pensar en su shamatha, "Voy a practicar la semana que viene, el mes próximo o el año que viene". No es esto, hágalo ahora. De todos modos, sólo estás empleando unos cuarenta y cinco segundos, si eres un principiante. Es fácil. Puede hacerlo en cualquier lugar. Sólo se requiere lo siguiente: sentarse recto.

Al meditar, simplemente siéntese derecho y observe la respiración. ¿Qué significa eso? Se crea el espacio. De hecho, la técnica en sí es sólo un truco. El punto principal es reconocer todos estos pensamientos y distracciones que constantemente nos bombardean. Todavía nos enojamos, pero sabemos que estamos enojados, este tipo de enfado tiene bastante buen humor. Ahora podemos dirigirnos a ciertas direcciones, tenemos más control.

Lo frustrante de nuestra vida es que no hay ningún control sobre estas emociones. Es por eso que no resulta divertido. El propósito del budismo es para pasarlo bien, ¿no? Y para pasarlo bien hay que tener el control. Si alguien tiene control sobre ti, eso es todo: no hay diversión.


(Breve sesión de meditación )

Shamatha implica mucha disciplina. Los lama a menudo nos aconsejan hacer la meditación en grupo, porque cuando estamos haciendo la meditación en grupo, queremos ser los mejores, los más rápidos, tenemos tanto orgullo y ego, y somos tan competitivos, que ¿por qué no utilizar esta la competitividad como una herramienta en el camino? Es como entrenarse en gimnasia, comprar las máquinas y llevarlas a casa, lo haces tres o cuatro días y pronto las máquinas terminan en el garaje. Pero si vas a un gimnasio, ves a las otras personas que están haciéndolo con diligencia, y ves a todos esos hermosos cuerpos, eso te da la inspiración. !Qué mala motivación! Pero al menos esto te llevará a alguna parte.

Hágalo simpe, no lo complique. Concéntrese en la respiración, siéntese derecho, eso es todo. Todos los días, hágalo por unos minutos, y, por encima de todo, hágalo de forma espontánea en distintos lugares, no sólo en la sala de meditación, si no en todas partes.

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