jueves, 1 de diciembre de 2011

LA VIDA DE BUDA

EL REY SUDDHODANA Y LA REINA MAHA MAYA

Hace mucho tiempo hubo un rey llamado Suddhodana. Él se casó con una hermosa princesa koliya llamada Maha Maya. La pareja gobernaba a los Sakyas, una tribu guerrera que vivía próxima a la tribu Koliya, al norte de la India. La capital del país Sakya era Kapilavatthu.

Ya que el rey Suddhodana siempre había sido un muy buen rey y la la reina Maha Maya era igualmente buena, todos en el reino los amaban. Pero ellos no tenían hijos y durante mucho tiempo anhelaron tener uno.

En el palacio, una noche de luna llena, la Reina tuvo un sueño. Sintió que su propio ser era llevado por cuatro devas (seres celestiales, dioses) al lago Anutatta en el Himalaya. Después de bañarla en el lago, los devas la vistieron con ropas celestiales. Poco después apareció un elefante blanco, sosteniendo con su trompa una flor de loto blanca, y giró tres veces a su alrededor. Finalmente el elefante desapareció. Ella despertó y se encontró conque había sido un sueño. Al día siguiente, por la mañana temprano, la Reina contó el sueño al Rey. El Rey estaba desconcertado, entonces mandó a buscar a algunos hombres sabios que pudieran explicarle el significado del sueño. Los sabios respondieron: "Su Majestad, eres muy afortunado. Los devas han elegido a nuestra reina como la madre del Más Puro, y el niño que vendrá se convertirá en un gran ser". Cuando escucharon esto, el Rey y la Reina se sintieron muy felices. Estaban tan complacidos que invitaron al palacio a muchos de los hombres más nobles del país para festejar y contarles la buena nueva. Ni siquiera los necesitados fueron olvidados. Se dio ropa y comida a la gente pobre.
El Nacimiento en el Parque Lumbini 

Alrededor de diez meses después del sueño, la Reina estaba expectante por el nacimiento de su hijo. Dirigiéndose al Rey le dijo: "Amado mío, debo volver con mis padres. Mi bebé está por nacer". Ya que en la India se acostumbraba que la esposa tuviera al bebé en la casa de sus padres, el Rey manifestó su conformidad diciendo: "Muy bien, haré los arreglos necesarios para tu partida".

Entonces, el Rey envió soldados al frente para despejar el camino, y dejó algunos para cuidar de la Reina, quien era transportada en un palanquín decorado. La Reina dejó Kapilavatthu en una larga procesión de soldados y sirvientes yendo hacia la capital del reino de su padre.

En el camino hacia el territorio koliya, pasaron por un jardín conocido como Parque Lumbini; este jardín estaba cerca del reino llamado Nepal, a los pies de las montañas del Himalaya. En aquél momento, el parque estaba lleno del dulce perfume de las flores que crecían en los árboles Sala, y miles de pájaros, abejas y otros insectos se agrupaban en ellos. El hermoso parque con sus árboles y flores perfumadas y el canto de los pájaros y las abejas atrajeron a la Reina. Como el parque era un buen sitio para descansar, la Reina ordenó a quienes llevaban el palanquín que se detuvieran allí durante un rato. No obstante, mientras descansaba bajo uno de los árboles Sala, nació su bebé. Ése fue un día propicio. El nacimiento se produjo en el mes de Vesak, el día de luna llena, en el año 623 a.e.c.

(Nota del traductor: antes de la era común, a.C.; en general se toma el año -563). 

De acuerdo con la leyenda de este nacimiento, el bebé comenzó a caminar y dio siete pasos hacia adelante, apareciendo en la tierra a cada paso que daba, allí donde sus pies habían pisado, una flor de loto.

Otra leyenda nos cuenta que el bebé dijo:
 
"Aggohamsmi Lokassa
Jettho Lamasmi Lakassa
Settho Hamasmi Lokkasa
Aya mantina jati
Natthi dani punabhavo."

"Soy el principal en el mundo.
No hay otro igual a mí.
Soy el Supremo.
Éste es mi último nacimiento.
No habrá más renacimientos para mí."

   Después del nacimiento de su hijo, la reina Maha Maya retornó inmediatamente a Kapilavattu. Cuando el Rey supo esto, se sintió muy feliz y hubo alegría en todo el reino.


La Ceremonia del Nombre

El rey Suddhodana había tenido un anciano maestro, como el maestro era muy erudito, fue conocido como un sabio. Su nombre verdadero era Kala Devala, pero la gente acostumbraba a llamarlo "Asita, el sabio".

Asita vivía en la jungla. Había escuchado que el Rey había tenido un hijo. Se sintió feliz porque era la primera vez que nacía un niño en la familia real. Al día siguiente, él fue a conocer al hijo del Rey. El rey estaba feliz de ver nuevamente a su sabio y anciano maestro. En el palacio, después de que el sabio fue acomodado, el Rey llevó al Príncipe ante el sabio y dijo: "Maestro, mi hijo ha nacido ayer. Él está aquí; le ruego que vea si su futuro será bueno". En cuanto el Rey dijo esto, bajó al infante príncipe ante el sabio para que pudiera examinarlo adecuadamente. Sin embargo, el bebé giró sus pies hacia la cabeza del sabio y de esta manera lo sorprendió. Asita tomó los pies del niño y los examinó muy cuidadosamente observando algunas marcas en los pies del Príncipe; entonces se levantó y dijo: "Este príncipe se convertirá en un gran Maestro en este mundo". El sabio estuvo muy complacido y juntando sus palmas rindió sus respetos al bebé príncipe. El Rey, viendo esto, también hizo lo mismo. Éste fue el primer saludo del Rey.

Todos estuvieron felices y complacidos de conocer la predicción del sabio.

Al quinto día, el Rey invitó a cinco hombres sabios a presenciar la ceremonia de nombramiento y a que sugirieran un buen nombre para el Príncipe. Los sabios examinaron las marcas de nacimiento del Príncipe y concluyeron: "El Príncipe será un rey de reyes si desea gobernar. Si opta por una vida religiosa, se convertirá en el más sabio –el Buddha".

El más joven de los cinco sabios, llamado Kondanna, dijo: "Este Príncipe será el Buddha, ninguna otra cosa". Entonces, los sabios le dieron el nombre de Siddhartha, cuyo significado es "Deseo realizado".

Su Educación

El séptimo día, la madre del príncipe Siddhartha murió. El Rey tenía otra reina llamada Prajapati Gotami. Ella era la hermana menor de la Reina Maha Maya; ella había dado a luz a un varón el mismo día que murió la reina Maha Maya. Entonces, Prajapati Gotami entregó a su hijo a una nodriza y educó al príncipe Siddhartha como a su propio hijo, amándolo mucho; el príncipe Siddhartha no podía recordar a su propia madre.

Cuando el príncipe Siddhartha tenía sólo unos pocos años, el rey Suddhodana lo envió a la escuela. Había muchos niños en su clase y todos provenían de familias nobles. Su maestro era llamado Sarva Mitra. Aprendió idiomas, a leer, a escribir, matemáticas, historia, geografía, ciencias y muchos deportes como: boxeo, arquería, lucha y otros. Aprendió todas estas materias más rápido que cualquier otro niño de su clase. Era el más inteligente de la clase, el mejor en los deportes y el mejor en todo, ganando distinciones en cada especialidad, llegando a ser más habilidoso que sus propios maestros. Era el más sabio y el único que formulaba preguntas a sus mayores; era el más fuerte, el más grande y el más lindo de la clase. Jamás era perezoso ni descortés y nunca desobedecía a sus maestros. Amaba a todos y todos lo amaban; era amigo de todo; amable incluso con los animales, y jamás los lastimaba.

La Bondad del Príncipe Siddhartha

El príncipe Siddhartha era muy bondadoso con las personas, con los animales y con toda clase de seres vivos. Como un muy valiente jinete ganó numerosos premios en el país. Aunque no tenía que sufrir ninguna privación ni dificultad, como lo poseía todo, sus pensamientos estaban siempre puestos en la gente pobre y en el modo de vida de quienes trabajaban duro para hacerlo feliz. Sentía pena por ellos y quería hacer que se sintieran tan felices como él siempre lo era. 

Un día estaba caminando por el bosque con su primo Devadatta, quien llevaba consigo un arco y flechas. Repentinamente, Devadatta vio un cisne volando y le disparó. Su flecha abatió al cisne y ambos chicos corrieron para recogerlo. Como Siddhartha podía correr mucho más rápido que Devadatta, fue el primero en alcanzar el ave, encontrando para su sorpresa que el cisne seguía vivo; entonces, quitó suavemente la flecha del ala, tomó jugo de hojas frescas y lo puso sobre la herida del pájaro para detener la pérdida de sangre y con sus manos suaves acarició al cisne que se encontraba muy asustado. Cuando Devadatta llegó para reclamar el cisne, naturalmente el príncipe Siddhartha se rehusó a dárselo. Devadatta estaba muy enojado por ver que su primo protegía al cisne alejándolo de él. 

– "Dame mi pájaro; yo le disparé" –dijo Devadatta.

– "No, no voy a dártelo; si tú lo hubieses matado habría sido tuyo, pero ahora que sabemos que sólo fue herido y está vivo, me pertenece porque yo salvé su vida." –respondió Siddhartha.

Devadatta aún no estaba de acuerdo, entonces Siddhartha sugirió: "Vayamos a la corte de los hombres sabios y preguntémosles a quién le pertenece realmente el cisne".

Devadatta aceptó y ambos fueron a la corte de los sabios para contarles acerca de la disputa. Los sabios dijeron: "Una vida ciertamente debe pertenecer a alguien que trató de salvarla; una vida no puede pertenecer a alguien que sólo trató de destruirla". Por derecho, el cisne herido le perteneció a Siddhartha.
 
  
 

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